Terrorismo-espectáculo
Todavía resuenan los ecos de las durísimas palabras pronunciadas por Pilar Manjón, portavoz de la Asociación de Víctimas del 11-M, en su comparecencia ante la comisión parlamentaria que investiga los atentados. Manjón, que perdio a su hijo en los atentados, denunció la actitud de políticos, medios de comunicación y jueces ante los fallecidos y sus familias.En lo que respecta a los medios, la portavoz de las víctimas criticó el uso indiscriminado de las imagenes de la matanza, sobre todo, cuando según ella "la necesidad de utilizar las imágenes del 11 de marzo como fuente de información caducó hace mucho, ya no es noticia. Las emisiones no responden a una necesidad informativa sino a la demanda de una sociedad que convierte todo en espectáculo, incluyendo la angustia, el miedo y el llanto desgarrado de los arrastrados por la locura humana".
Estas palabras nos hacen replantearnos cual es la función que realmente cumplen los medios de comunicación en la sociedad actual. Parece que ha quedado muy lejos ya el tiempo en que la prensa pudo ser considerada como un guardián de las libertades individuales, un cuarto poder, por su capacidad para vigilar y someter a crítica el ejercicio de los poderes del Estado. El modelo de medio de comunicación de hoy dia se nos muestra muy distinto, concede tal importancia a los valores puramente espectaculares de cualquier información que en muchas ocasiones tanto la existencia o ausencia de imagenes determina el lugar que una noticia ocupa finalmente. Por su propia naturaleza, los dramas húmanos como el de Madrid constituyen el mejor ejemplo de noticia cargada de valores-espectáculo. En la cima de todos ellos se situa el miedo, que a alcanzado las más altas cotas de rentabilidad gracias a una sencilla fórmula: " Evitar escenas del acontecimiento terrorífico en sí, prefiriendo por contra sus efectos y consecuencias sobre las víctimas". Con esto se consigue que el drama sea más horroso de lo que realmente es.
Los atentados del 11-M no fueron una excepción a esta regla y, bajo la máscara del "riguroso directo" y la magnitud de la tragedia, se difundieron imágenes de los cuerpos todavía calientes sobre el andén (eso sí, "cuidadosamente parcialmente tapados"). La explotación de estas imágenes aún continua y esto, es lo más molesta a los familiares de las víctimas. Quiza alugún día, los responsables de los medios, especialmente los de las televisiones, se den cuenta de que las víctimas no son los personajes de un drama.
Estas palabras nos hacen replantearnos cual es la función que realmente cumplen los medios de comunicación en la sociedad actual. Parece que ha quedado muy lejos ya el tiempo en que la prensa pudo ser considerada como un guardián de las libertades individuales, un cuarto poder, por su capacidad para vigilar y someter a crítica el ejercicio de los poderes del Estado. El modelo de medio de comunicación de hoy dia se nos muestra muy distinto, concede tal importancia a los valores puramente espectaculares de cualquier información que en muchas ocasiones tanto la existencia o ausencia de imagenes determina el lugar que una noticia ocupa finalmente. Por su propia naturaleza, los dramas húmanos como el de Madrid constituyen el mejor ejemplo de noticia cargada de valores-espectáculo. En la cima de todos ellos se situa el miedo, que a alcanzado las más altas cotas de rentabilidad gracias a una sencilla fórmula: " Evitar escenas del acontecimiento terrorífico en sí, prefiriendo por contra sus efectos y consecuencias sobre las víctimas". Con esto se consigue que el drama sea más horroso de lo que realmente es.
Los atentados del 11-M no fueron una excepción a esta regla y, bajo la máscara del "riguroso directo" y la magnitud de la tragedia, se difundieron imágenes de los cuerpos todavía calientes sobre el andén (eso sí, "cuidadosamente parcialmente tapados"). La explotación de estas imágenes aún continua y esto, es lo más molesta a los familiares de las víctimas. Quiza alugún día, los responsables de los medios, especialmente los de las televisiones, se den cuenta de que las víctimas no son los personajes de un drama.
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